miércoles, 14 de enero de 2015

Sobre El KG y la sala Especial

Mi primera impresión.
Etiopía es un país ubicado en la zona noreste del cuerno de Africa, tiene una población de 84 millones. Addis Abeba es su capital, que de primera impresión es el caos, edificios a medio construir, porque el impuesto final es muy caro, niños por las calles consumiendo tolueno, y quien quiere maneja por donde más le parece. De primeras solo me provocaba angustia llegar hasta ahí, pero en mi tercera visita, a 20 días de haber llegado al país, mis canones de belleza cambiaron y pude apreciar la riqueza cultural. Su historia es impresionante, cada espacio tiene su propio que. En los 40, fueron invadidos por Italia, sin embargo, no les fue posible colonizarlo. Son orgullosos por su historia, por su color, por cada cosa que han vivido y su geografía es impresionante. Me recuerda en algo a Chile, montañas y desiertos, pastizales y zonas más selváticas.

Muketuri, es un poblado ubicado a 78 kms de Addis, tiene una población aproximada de 10800 habitantes. Es aquí dónde se desarrolla mi estadía en Etiopía. Existe en este poblado, un Kinder Garden, con 315 niños que acuden día a día para aprender y alimentarse. La primera novedad es esta, puesto que en Etiopía hace 7 años, cuando todo comenzó, no existía la educación preescolar. Hoy existe escasamente, y no es obligatoria, por lo que sigue constituyendo una novedad ver a cientos de niños saliendo con sus delantalcitos azules con amarillos cada tarde.

El preescolar consiste en dos filas de salas, con 6 cursos de entre 40 y 50 niños cada uno, entre 3 y 6 años, una caseta con 6 baños, una cocina, donde cocinan de maravilla para cocinar para un público tan amplio, y una hectárea de terreno, donde hay un huerto, arboles frutales, un gran estanque y una sala donde se realizan los cursos a madres y maestras. En realidad es mucho más que eso.
Las maestras han venido con un curso de 6 meses de pedagogía, y entre sus labores se incluyen los de enseñar ciencia y medio ambiente, amhárico (idioma oficial), sports, oromo (idioma local), e ingles. 
Además deben cuidar a los niños, dar el desayuno y la comida y lavar los platos.

Pero eso no es todo, al interior del KG, se alberga la sala especial, donde cada día vienen 7 niños con necesidades diferentes. Y esto constituye aún, una novedad mayor, puesto que en Etiopía tener un hijo con algún tipo de patología es una maldición, un mal de ojo, un mal espíritu. Hasta antes de la sala especial, estos niños estaban postrados en sus casas y eran el último eslabón en la familia a la hora de comer o recibir algún bien. Los padres no entendían bien, o le adjudicaban razones espirituales a este nacimiento. Hay más aún, en esta sala existen 3 cuidadoras del pueblo, quienes han asumido el desafío y han llegado a comprender, sin ningún estudio, que estos niños pueden mejorar y que no son una maldición. Día a día, los cuidan con dedicación y amor, los bañan, los movilizan y están siempre dispuestas a adquirir nuevos conocimientos para cuidar a sus niños. El impacto que esto ha tenido a nivel local y gubernamental es magno, puesto que no existe nada similar en el país, y a ojos de todos pareciera que estos niños no existen, pero es, sin duda, porque antes morían o vivían encerrados en sus casas sin recibir ningún tipo de consideración.

La dedicación me anima para poder compartir con las cuidadoras todos mis conocimientos técnicos y humanos, que les permitan día a día comprender y apoyar de mejor forma a los niños. Su trabajo es realmente maravilloso, y contracultural. No saben de patologías, no comprender bien porque los niños están así y son a ojos del pueblo, extrañas. Sin embargo, día a día, llegan, bañan a cada niño, lo encreman, lo llevan al patio, los alimentan y le dan un trato digno.

El recreo es otro tema. El patio y los niños especiales, es todo un mundo: contracultural y ajeno a lo que nosotros podemos imaginar. Cada vez que salgo con Workine, que tiene Adenoleucodistrofia, la pequeña y linda Nardos, que tiene Holoprosencefalia o Amanuel que tiene Paralisis cerebral, un batallón de niños vienen para cargar la silla, y otro equipo de niños corre delante de la silla sacando cualquier tipo de piedra u obstáculo que surja en el camino. A los niños del KG les encanta jugar con los niños de la sala especial y al ver a los niños en sus sillas de ruedas, es fácil darse cuenta cuan a gusto están con que sus pares vengan y jueguen junto a ellos. Esto es nuevo para todos: para los niños, las teachers y por supuesto, para mí.











domingo, 21 de diciembre de 2014

De mi llegada a Addis Abeba recuerdo de las primeras sensaciones la angustia del caos de la ciudad. Pero hace un tiempo que eso ya quedó atrás.
Hoy voy y disfruto de como conviven las diferentes realidades. En un mismo minuto puedes encontrar camino de cemento, camino de tierra, burros, bueyes y vacas, mujeres vestidas de elegantes citadinas, niños con ropas rotas pidiendo Birr, hombres mascando chat (droga legal acá), todo convive y forma parte del ruidoso pero particular y especial Addis Abeba.

Hay dos palabras que creo que describen el tiempo que llevo viviendo acá. Al principio pensaba que la que mejor describía el viaje y Etiopía era chiggeryelem, que significa No hay problemas. El etíope la usa mucho. Ante cualquier cosa, “chiggeryelem”. Sin duda, para mi esto describe algo como de la energía vital del Etíope, mujeres llenas de resilencia, con una fortaleza que no deja de sorprender cargando grandes cantidades de madera, niños pastoreando, niñas cargando agua, y hombres que ante cualquier problema o cualquier cosa que aparente una complicación sucitan rápidamente… chiggeryelem.

Todo apuntaba a que así le iba a poner a este blog, pero hace dos semanas, viaje a Andode, una zona muy al interior, al suroeste de Etiopía, donde pareciera que no hay nada y hay tanto. Ahí aprendí una nueva palabra y definitivamente es la que me ha dejado pensando cada día y que me conecta con todo lo que vivo, y con la actitud de vida que me han compartido los etíopes y Cas ba cas. Los etíopes también la usan mucho, se refieren a ella para decir paso a paso, o de a poco, es como la expresión de que cada cosa tiene su tiempo y es digna de aprender y disfrutar.
que quiero llevar para mi vida y recordar todos los días cuando me levante.

De eso se trata este blog de la energía del Cas ba cas y todo lo importante que esta experiencia ha sido para mí y lo Divino que ha sido encontrarme día a día con niños, niñas y mujeres llenas de historias de esfuerzo y dedicación, que espero de algún u otro modo transmitirla y compartir con ustedes.





viernes, 19 de diciembre de 2014

Al llegar a Etiopía, era de noche. No pude vislumbrar el exótico paisaje que me esperaba. En la madrugada, nos embarcamos en un 4x4, rumbo al sur. Y desde entonces no hay ningún solo día donde no me sorprenda de la cultura de Etiopía.

Algunos datos para contextualizar:
Etiopía es el país africano con mayor numero de patrimonios de la humanidad, sus tierras aguardan miles de secretos y extrañas nociones de estética alucinante.
En los 40’ Italia quiso colonizar al pueblo Etíope, y estos se defendieron sin mayores recursos, siendo el único país africano no colonizado por potencia extranjera.
Es la segunda Nación en el mundo a la cual llega el Cristianismo. Y su población es en su mayoría cristiana Ortodoxa, siguiendo con las reglas más tradicionales del Cristianismo.
Su lengua oficial el Amharico es una lengua única en el mundo.
Al bailar, los Etiopes, mueven frenéticamente los hombros sin parar, y el movimiento va variando de zona en zona del país.
Tal como lo defiende el niño Etíope de la película “Vete y Vive”, los etíopes no se consideran de raza negra, defienden su color a mucha honra y no suelen sentir inferioridad ante los blancos. Ellos dicen que no son ni negros ni blancos, si no que su raza es roja, como la tierra roja.
La ubicación de Etiopía es estratégica produciendo en su cultura una mezcla oriental, judía, árabe y africana. Al prender la tele, uno siente que está en un país árabe!!!
Dicen que Etiopía es la cuna de la Humanidad, y en el Museo Nacional, podemos encontrar el esqueleto de Lucy, el primer Homosapiens, de 3,2 millones de años de antigüedad.

Así me fui adentrando en el viaje, todo me impresionó! (y me sigue impresionando)

Acá, las casas son impresionantes. Casas de todas las formas y colores, cada familia hace la suya. La mayoría de madera recién sacada de los árboles o de adobe. En formas cuadradas y circulares, llevan las más impresionantes pinturas y mensajes familiares.

La comida… es otro cuento. En Etiopía se fermenta el teff, un pequeño grano que al fermentar se acidifica y se hace una especie de panqueque gigante, se llama enjera. Se cocinan distintas salsas picantes y se vierten sobre ella. Todo esto al medio de la mesa. El dueño de casa, lava tus manos con un jarro de agua y un bowl. Todos comen con la mano derecha, tomando un trozo de enjera y tomando la salsa entremedio de la masa. Comen grandes porciones y la comida no para hasta que todo se acaba. De a poco me ha empezado a gustar, mi relleno favorito es la alisha, un garbanzo amarillo que no tiene picante y es muy sabroso. Es la comida principal y casi la única comida, que comen, además de frutas y otras cosas, que cultivan cuando tienen agua, en sus tierras. Además por su riqueza en la producción del café, aguarda en su historia una tradición infinita entorno a el, realizando lo que se conoce como la ceremonia del café. Cuando uno visita una casa Etiope, el dueño de casa, realiza el proceso desde el lavado del grano, hasta tostarlo, molerlo, hervirlo hasta que el café llega a tu taza. Son tres tazas para decirle a quien te ha invitado que estás feliz, que esta sabroso y estar agradecida de ese momento sagrado.

Todo esto lo fui descubriendo en mi visita al sur…

Mi paso por el sur, estuvo lleno de sensaciones… los olores, las texturas, sus vertiginosas carreteras de tierra y cemento sin emparejar, las diferencias de altura impresionantes que los etíopes pasan día a día sin dar cuenta de ello. Hay que tener un nivel de alerta importante, para poder captar todos los estímulos posibles.
Desde que empezamos el viaje no he dejado de impresionarme con el colorido de las aves y los cerros. Llevamos más de 500kms de carreteras y 12726 kms nos separan de Chile.
Trabajo infantil,
Mujeres cargando grandes yugos, hay unas que son afortunadas, pues pueden cosecharlo y venderlos, otras  con menos posibilidades, solo las cosechan y cargan para uso personal, el caso es que todas cargan gigantes cantidades.
Vivir de la tierra y el sentido de supervivencia,
Casa con diseños exóticos y tribales, pintadas al gusto familiar.  Con formas de animales, hojas de plátanos como cercos, impresionantes. Casas de Adobe, casas de Bamboo, casas de simples trozos de madera.
Cada tribu con su lengua, cada etnia con sus tribus. Etiopía es el país africano con más etnias, 80 etnias lo componen dotándolo de diversidad.

Las fotos no alcanzan para tanta vida.

Si tuviera que destacar algo de mi paso por el sur y sus tribus sería eso. La infinita gama de culturas, cada pueblo con su lengua, su historia. Los niños corriendo por todas partes sin zapatos y con apenas un poco de ropa, algunos jugando, otros trabajando, arando el campo o como pequeños pastores. Las niñas cargando, desde temprano, grandes cantidades de agua. Otros mas pequeños, colgando de las espaldas de las madres, quienes hacen todas sus actividades con ellos a cuestas. Friegan la ropa, el piso, cosechan y caminan kilómetros de kilómetros. Los niños de las tribus están expuestos a un sinfín de estimulos dados por la supervivencia y la naturaleza. Miramos sus pies y sus manos y con la Chio nos es inevitable cuestionarnos por su sistemas sensoriales, tendrán estos niños desregulaciones sensoriales? Están tan expuestos a una riqueza de sensaciones que nos es difícil poder imaginar si acaso las tienen.  (si alguien tiene la respuesta bienvenida!!!)

Miramos la relación de los niños y niñas con la comunidad y nos preguntamos por las dinámicas de apego. Aquí en las tribus los niños son como hermanos y todos de una u otra forma tienen un rol para la supervivencia de la comunidad. Cuando vamos pasando miles de niños de todas las edades, se acercan a las ventanas y gritan “forangi, forangi” aleteando sus manos.  Los niños cruzan las carreteras, llevan animales por los pastizales, durante horas y kilómetros solos, y entonces pienso en el abismo cultural y en la sobreprotección de nuestro país. Cuan diferente somos y cuanto tenemos que aprender unos de otros! El concepto de infancia, dista tanto del nuestro y los adolescentes tienen poder por sobre los niños, hasta de golpearlos si les desobedecen.  En cuanto al sentido de la familia, varias tribus son polígamas y las mujeres suele distinguirse en sus vestimentas, por el grado de importancia que le refiere el hombre, en algunos casos las mujeres deben ser latigadas por la comunidad antes de casarse. Pelos rizados, pelos rojos, con mantequilla en vez de laca, pintan sus cuerpos distinguiéndose uno de otros.

En cada tribu, lo central es lo comunitario, algunas con grandes paredes de piedras, como verdaderas aldeas, que antes solo las vi en los libros de historia, en los capítulos de la prehistoria. Nos adentrábamos y en ellas, casas comunitarias, casas de los viejos sabios de la tribu, casa de los niños y de jóvenes. En los Konso, tribu patrimonio de la Unesco uno mira en altura, y puede vislumbrar miles de chozas con maceteros de cerámicas café en sus puntas, cada cierto número de casas hay una pintada de colores, esas son las casas comunitarias, donde la tribu celebra y toma las decisiones más importantes. Alucinante.
Hay tribus mas incluidas en la civilización, otras como los Mursis, no van al colegio y tampoco al hospital, si se enferman mueren dentro de la comunidad. Viven tan aislados, que se demoran 2 días y medio en llegar al pueblo más cercano. Hay tribus que incluso al tener grandes enfermedades contagiosas, se han auto destruido para no contagiar al resto de la población.
De pueblo en pueblo, visitamos grandes y coloridos mercados, lugares de intercambio de las tribus y donde confluyen y se encuentran las diversas culturas, Ari, Hammer y si tenemos suerte los Mursi, que bajan solo en ocasiones especiales. Es posible comprar todo tipo de semillas, artesanías e interactuar con la gente quienes no saludan de forma muy afectuosa por ser Farenjis.
Los atardeceres más lindos nos reciben.
En fin cada tribu es una historia asombrosa, que nos deja perplejos de tanto detalle. En cada tribu hay vida, cada cual cumple su rol desde la partera tradicional que acompaña a la madre para que tenga un parto seguro, hasta las mujeres que caminan día a día a los pozos para conseguir 5 litros de agua. Cada uno con su tarea, y la vida se vive al día. Cada día tiene su afán y aquí el refrán se cumple.